COMENTARIO
Las heridas siguen sin cicatrizarse
POR HERNÁN BURGUEZ
hburguez@lanacion.com.py
DESTACADA: Pasaron 7 años del secuestro y asesinato de Cecilia Cubas; los autores principales siguen prófugos, y han cometido otros dos secuestros, además de atentar contra las autoridades policiales y fiscales.
Otro aniversario funesto. El 16 de febrero del 2005, hace 7 años, alrededor de las 17:00, se encontró la vivienda donde mantuvieron en cautiverio y la enterraron sedada, no muerta; es decir, seguía aún con vida Cecilia Mariana Cubas Gusinky, quien tuvo una muerte silenciosa prácticamente. La durmieron y le taparon la boca y la nariz con cinta de embalaje para luego tirarla al pozo. Luego del hallazgo, esta vivienda se convirtió en la “casa del horror”, con un tenebroso túnel construido por secuestradores paraguayos bajo el asesoramiento de un colombiano miembro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Terror colombiano en el barrio Mbocayaty de Ñemby, a nada menos que 29 Km de Asunción. La desagradable noticia recorrió el mundo, ya que se trató de la hija de un ex presidente de la República.
Las experiencias de los agentes policiales y fiscales antisecuestro permitieron descubrir la fosa sellada herméticamente. Los bomberos procedieron a verificar el pozo cubierto con los hierros de los aparatos de gimnasia que se utilizaron para el video de la práctica de secuestro, reproducido unos meses antes en otra casa alquilada en la zona Sur de Fernando de la Mora. En la filmación se veía a Magna Meza, su hermano Aldo –preso condenado a 18 años por el caso María Edith–, Carlos Ramón Espínola, quien años atrás se entregó a las autoridades y hoy está recluido llamativamente en el penal de Tacumbú, a diferencia de los demás implicados, como Osmar Martínez, Anastacio Mieres Burgos, Francisca Andino, Alcides Oviedo Brítez y otros del partido de Izquierda Patria Libre que están recluidos en la Agrupación Especializada.
La excavación duró varias horas, los bomberos ya estaban a punto de abandonar la tarea, convencidos de que no encontrarían a Cecilia en el lugar, ya que no había rastros, hasta que en la última palada apareció una ropa interior, y se reavivó la esperanza de encontrarla.
En una de las cartas de los secuestradores durante las negociaciones, señalaron que nunca iban a encontrar el cuerpo de la joven de 31 años.
En el lugar del cautiverio estuvieron Osvaldo Villalba, Magna Meza, Manuel Cristaldo Mieres y Carlos Ramón Espínola, según testigos que los vieron en el barrio mientras habitaban la casa.
Estos, prófugos aún a excepción de Espínola, a 7 años del hecho aberrante, deberán afrontar procesos judiciales con penas máximas de 25 años, más 10 años como medida de seguridad, aunque, considero que deberían ser condenados a cadena perpetua, que el peso de la ley caiga sobre ellos y lleven hasta la tumba para que se haga justicia y así aplacar el dolor de la familia.
Hasta hoy, la familia, sus parientes, amigos y el pueblo paraguayo califican de cobardes y crueles secuestradores, que quisieron lucrar con la vida, le pusieron precio, violaron todos sus derechos humanos, la torturaron durante 5 meses.
Mirtha Gusinky sostiene que a pesar de haber pasado mucho tiempo, las heridas no se cicatrizan aún. Expresa que siente recrudecer el dolor que le desgarra y le sofoca. No obstante, añade que no se entrega; sin embargo, se acrecientan sus fuerzas para seguir luchando hasta obtener la total “Justicia para Cecilia”, porque todo un pueblo le acompaña, que pide a gritos seguridad para todos.
Esa es la situación de una madre que sufre, mientras los principales autores del abominable crimen siguen sin ser atrapados. De todas maneras, está en puerta un nuevo juicio oral para Espínola, quien es acusado de haber participado en la captura de la víctima, haber estado en el cautiverio y haber cobrado los 350 mil dólares pagados. De momento, son trece los que están condenados, pero no consideran suficiente, por lo que no descansarán hasta que el grupo criminal sea desmantelado por completo.
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