por Marycruz Najle
Las noticias -todas malas- sobre Demi Moore, llegan sin cesar. La actriz que alcanzó la fama en varios filmes, especialmente por “Propuesta indecente” donde un hombre poderoso ofrecía a su marido y ella en la ficción, un millón de dólares por una noche de amor con ella es noticia por sus problemas de salud mental.
Lo primero que mostraron los medios, fueron las fotografías de una Demi flaquísima, con piernitas de desnutrida y con la belleza crispada de quien hace mucho que no es feliz . Luego, se conoció la noticia de que alguien había llamado una noche al 911 desde la mansión de la artista, pidiendo auxilio porque estaba desmayada y tenía convulsiones, luego de haberse “fumado algo, parecido a la marihuana”, según reprodujeron los noticieros.
En su mayoría, la prensa se refirió a los problemas de Moore asociándolos a la reciente separación de su pareja, el famoso actor (aunque muchos creen que sólo es un actorcito), Ashton Kutcher, varias décadas menor que ella en edad, con el que había estado casada bastante tiempo. “Ella no puede superar la historia de amor” dijeron algunos. “Ella no sale de la depresión”, aseguraron otros.
Como para poner en perspectiva la noticia, la actriz había dado un reportaje a la importante Harper's Bazaar, sorprendiendo a todos al decir que: “Siempre tuve una relación de amor-odio con mi cuerpo”, la confesión pintó tal como se sentía .
Ayer anunciaron con bombos y platillos que, luego de que su ex marido, Bruce Willis y padre de sus tres hijas grandes y preocupadas con la ayuda de su otro ex, Ashton Kutcher, ella ha decidido por fin ponerse en manos de profesionales especializados en problemas similares de ricos y famosos. La clínica, cuesta unos 1.400 dólares por día. Y por esa enorme cantidad de dinero, intentarán convencerla de que ella, a los 49 años, no es una vieja decrépita.
Sí. Aunque usted como yo doña, la haya mirado con envidia más de una vez porque se veía espléndida, como si los años no le pasaran por encima como a nosotras, ella pensaba todo lo contrario, había sido.
Había sido que la Demi, hace mucho que siente que su vida se acaba y que, como dijo a la revista Harper`s Bazaar “Siento que al final de mi vida, estoy sola porque nadie me podrá amar...”
Así de tonta es. Aunque más de uno me diga que es algo que una no puede controlar y que ella tiene derecho a sentirse mal.
Yo creo- a lo mejor me equivoco- que a la pobre Demi le faltan problemas, que son una buena manera de mantenerse ágil y concentrada en el trabajo y en la vida; le faltan arrugas de ésas que una se gana a fuerza de reírse de sus propias arrugas; le faltan proyectos y ganas como ésas que les sobran, parece a la tranquila, gordita y arrugada y llena de alegrías, Meryl Streep.
A la Demi, tan preocupada sólo por la imagen que le devuelve el espejito espejito, quién es la más bella del reino...que solía usar la madrastra mala de la Blancanieves, le faltaría un paseo por la realidad en donde viven las mujeres de carne y hueso que llevan y traen agua sobre latonas en sus cabezas; las que alimentan a los chicos sin nada y las que son capaces de enfrentar un huracán para sacar adelante a sus hijos.
La tipa es una tonta, si piensa que 49 años son sinónimo de vejez. ¡Pobrecita Georgia O´Keafe, que empezó a pintar a los 80 y pico y tuvo tiempo de ganar premios y ver sus pinturas en el Museo de New York! Si ella hubiera pensado como Demi, se hubiera suicidado cuando a los 49, todavía estaba casada, con 9 hijos y un marido que la golpeaba. Y ni hablemos de la pobre Margueritte Yourcenar que se mandó las “Memorias de Adriano” en la tercerísima edad. Y puedo seguir con miles de ejemplos.
La chica, además del pelo lacio, parece que tiene también las neuronas adormecidas. Y es tan egoísta parece, que los maridos se le han ido ¡hartos! de que sólo le sonriera a los espejos y se dedicara día y noche a ponerse sanguijuelas para que se le achique la barriga y tanto bótox que ya no pueda decir si le gusta o no que la besen...
Demi Moore es tan linda, lástima que ella no lo sabe. Sus hijas no son tan lindas como ella, pero pobrecitas que parecen tristes llorando a las puertas de las clínicas y viendo cómo la madre llegaba a sus fiestas tomando bebidas energizantes (su único menú) para ponerse a coquetear con sus amigos o novios. ¡Patética manera de sentirse joven!
Tal vez, en la clínica tan cara, le enseñen a hacer algo útil, como pensar y verse como es en realidad y encuentre la fórmula para ver más allá de su nariz operada. Tal vez se le cumpla el deseo de despertarse siendo otra mujer, por la que cualquier noche de éstas, un hombre sea capaz de ofrecer un millón de dólares, a cambio de una vida entera ,y no sólo una noche de amor.
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