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Gabriel Zinny
por que Washington se preocupa por Haití ?
El 12 de enero pasado marcó el segundo aniversario del terremoto devastador que arrasó la capital de Haití, Port-au-Prince, y dejó su infraestructura y economía en ruinas. En las últimas semanas los medios de comunicación en Estados Unidos han resaltado los aciertos y fracasos en la reconstrucción de Haití, y han vuelto a poner el foco en Washington como líder de este proceso.
 
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Gabriel Sanchez Zinny, Director, Blue Star Strategies

En los días que siguieron al terremoto, se presenció un alto apoyo e involucramiento de la comunidad internacional en la reparación del país. Inclusive una cumbre de emergencia convocada en New York por Hilary Clinton con donantes de más de 40 países, reunió más de 5 mil millones de dólares para la reconstrucción de Haití, mucho más de lo inicialmente esperado.
 
Dos años después, menos de la mitad de ese dinero se ha distribuido, y aún menos se invirtió en las diferentes iniciativas. El Centro para la Investigación de la Política y la Economía, basado en Washington, calcula que sólo se ha gastado 10% de los $352 millones que tiene el Fondo para la Reconstrucción de Haití, cuyo comité directivo está compuesto de las donantes más grandes (Estados Unidos, Brasil, Canadá, España, Noruega y Japón) en asociación con las organizaciones multilaterales. Según una investigación del Washington Post, la mitad de los escombros que han bloqueados la calles del capital todavía quedan, y más de 500,000 personas todavía viven en campamentos temporarios.
 
Haití se convirtió en uno de los proyectos favoritos del Departamento de Estado y las Naciones Unidas por razones múltiples, que incluyen la conexión personal del ex presidente y la Secretaria de Estado con el país – los Clinton pasaron allí su luna de miel, y como Presidente ordenó una intervención para restaurar el Presidente Aristide después del golpe militar de 1994. Pero a su vez Haití ofreció la oportunidad a la Administración Obama de resaltar el multilateralismo como política de enfrentar a los desafíos entre países, buscando contraponerlo con sus críticas al unilateralismo del gobierno del Presidente Bush.
 
Aunque antes del terremoto la atención de Washington en Haití se había reducido, la Administración Obama ha vuelto a poner al país como uno de los ejes de su política hacia América Latina. Los esfuerzos personales de Bill Clinton en su rol como el enviado especial de las Naciones Unidas y la movilización de las agencias multilaterales han salvado vidas y empezado el largo trabajo de reconstrucción. Pero según algunos críticos, la sobreabundancia de organizaciones no gubernamentales (ONGs), en contraposición con empresas y emprendedores, retrasa el desarrollo sostenible del país.  
 
Más de tres mil ONGs operan dentro de Haití, proveyendo todo, desde consultoría en fortalecimientos institucionales, hasta los medicamentos y alimentos más básicos. El país, que algunos llaman la “República de las ONGs” por su papel desproporcionado en la vida económica – según las cifras del Banco Mundial, la ayuda extranjera conforma el 16% del PIB de Haití, $1.1 mil millones de un total de $6.5 mil millones. En su vecino la República Dominicana, la ayuda internacional conforma únicamente un 0.2% del PIB, y en Honduras, un 3%. Muchos observadores en Washington, desde la prensa a centros de estudio como el Instituto de la Paz, responsabilizan esta dependencia al estado sumamente débil de las instituciones haitianas.

En adición a estas críticas, en este año de elecciones algunos de los Republicanos han mencionado a Haití como otro ejemplo de fracaso para la Administración Obama y el multilateralismo. Ante una audiencia legislativa con los directores de USAID, los congresistas republicanos Jason Chaffetz y Darrell Issa declararon los esfuerzos de los Estados Unidos en Haití un “fracaso”, y lleno de “fraude flagrante”.
 
Dos años después, la atmósfera de Washington es una de impaciencia creciente. Impaciencia paradójica, ya que con tantos recursos y tiempo invertido se ha logrado poco impacto en la reconstrucción y desarrollo de Haití, pero por otro lado, dirigentes políticos en Washington denuncian que continuar con tanta ayuda externa solo profundiza la dependencia del país de los fondos internacionales.
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Analiza las relaciones entre Washington y Latinoamérica y cómo impactan en aquellas latitudes los ejes neopopulistas de la región. Antes de incorporarse en Dutko como Director de la División de América Latina, Gabriel se desempañó como Coordinador Hispano del Programa de Tráfico Humano, un programa nacional de $10 millones que esta dirigido a rescatar y restablecer victimas del tráfico humano. Ha mantenido mas de 50 entrevistas con diferentes medios de comunicación, incluyendo Univisión, Telemundo y CNN en español. También participó en la formación de una coalición para el anti- tráfico en 17 ciudades, incluyendo mas de 900 comunidades y organizaciones no gubernamentales locales.

Gabriel vivió dos años en la República Dominicana donde fue el Coordinador del colegio MIS, un proyecto de $8 millones, financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo. En 2000 fundó y fue nombrado CEO de Edunexo.com, una compañía de software con enfoque en colegios y universidades y proveyendo soluciones al gobierno. Gabriel Zinny es un Senior Fellow en Atlas, Fundación de Investigación Económica y miembro del consejo consultivo de FUDIS en la República Dominicana. Gabriel nació y se educó en Argentina, donde estudió Economía en la Universidad de San Andrés de Buenos Aires. Se graduó en la Universidad de Georgetown en Washington, DC. con una maestría en Políticas Publicas.

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